Cuando Derecho y Gobierno Abierto hacen «match»
«Llevamos décadas preguntándonos cómo mejorar la calidad de la democracia y las recetas están ahí. El Gobierno Abierto es solo una parte de la solución, aun así, tiene una trascendencia especial.
Por ello, es preciso no relajar el estándar, muy al contrario, hay que seguir elevándolo. Lo que hace diez años era para nosotros transparente o una apertura novedosa, hoy se nos antoja anticuado. Es cierto que se ha mejorado mucho, respecto a la situación precedente, pero la legislación tiene que ser actualizada y los esfuerzos de las políticas públicas más ambiciosos porque queda mucho camino por hacer y, sobre todo, ámbitos a los que todavía no ha llegado la apertura gubernamental.
Además, el cambio social y tecnológico nos ofrece nuevas oportunidades para el Gobierno Abierto, pero también nuevos riesgos de retroceso que nos obligan a repensar continuamente cómo conectar el binomio gobierno-ciudadano.«
Javier Sierra
Javier pertenece a esa generación que descubrió el Gobierno Abierto cuando el concepto empezaba a institucionalizarse. Su trayectoria se ha construido en torno a una intuición temprana: la de que la transparencia no es solo una obligación normativa, sino una verdadera transformación cultural en la forma de gobernar. Desde que echó a andar la transparencia en nuestro país, comenzó a explorar ese espacio combinando práctica profesional, reflexión académica y compromiso con la sociedad civil.
Ese impulso cristalizó en 2013 con la creación de ACREDITRA, de la que fue uno de los promotores, en un momento en que la transparencia necesitaba más comunidad que estructura. A partir de ahí, su trabajo se ha desplegado en iniciativas que han contribuido a dar forma al ecosistema español del Gobierno Abierto en España, como la Revista Española de la Transparencia o el Congreso Internacional de Transparencia, concebidos como espacios de diálogo más que como meros foros técnicos.
Su vocación ha sido siempre trasladar las ideas al terreno de lo real. En el Foro de Gobierno Abierto impulsó experiencias como la Comunidad de Prácticas de Participación Ciudadana, y más recientemente, con la llegada de la normativa sobre protección de informantes, ha orientado su trabajo hacia la integridad pública, promoviendo el Congreso de Integridad y Protección de Informantes y formación de posgrado en este ámbito. En paralelo, su labor docente en la UNED le ha permitido consolidar un pensamiento crítico sobre los límites y posibilidades de estos procesos.
Para Javier, el Gobierno Abierto no se agota en normas ni en estructuras, sino que exige convicción y práctica cotidiana. Solo cuando se asume con autenticidad —sostiene— despliega todo su potencial, situando al ciudadano no como receptor, sino como verdadero actor protagonista de la vida pública.