Sin información no hay libertad: la transparencia como constitución viva
«La transparencia ha llegado para quedarse. Es un instrumento esencial para la participación, para el control de los servidores públicos y para satisfacer necesidades de información de los ciudadanos.
La transparencia debe ser el resultado de un derecho fundamental de acceso a la información pública vinculado a la libertad de información, no el resultado del buenismo de los poderes públicos que promueven un Gobierno Abierto o presumen de transparencia.
El engaño de la transparencia se ha convertido en una estrategia: cumplir de forma imperfecta; dar el silencio como respuesta; producir info-intoxicación al ocultar la información dentro de muchos expedientes… Por el contrario, el cumplimiento eficaz de la transparencia exige simplificación de los procedimientos, claridad en la ejecución y que los funcionarios públicos ayuden a la ciudadanía. La inteligencia artificial y el análisis de datos son instrumentos que deberían emplearse para dar cumplimiento a las exigencias de la transparencia».
Manuel Sánchez de Diego
Pocas personas reúnen de manera tan natural los mundos del periodismo, la abogacía y la universidad como Manuel Sánchez de Diego. Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar la relación entre información, democracia y derechos fundamentales. Su formación es ya una declaración de principios: licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información, doctor en Derecho y especialista en cuestiones constitucionales vinculadas a la comunicación pública. Desde muy temprano entendió que el derecho a saber de los ciudadanos constituye una pieza esencial de toda democracia madura. Su obra El derecho de acceso a la información. Un tortuoso camino recorre, con rigor jurídico, el largo trayecto hacia una rendición de cuentas más limpia.
Como académico ha promovido numerosas iniciativas relacionadas con la libertad de información, el acceso a la documentación pública y la participación ciudadana. Dirige en nuestro país las ediciones anuales del Congreso Internacional de Transparencia y Gobierno Abierto y participa en plataformas cívicas que defendían el reconocimiento efectivo del derecho de acceso a la información en España antes incluso de la aprobación de la legislación estatal. De hecho, es miembro fundador de la Coalición Pro-Acceso, el movimiento civil que impulsó las primeras normas de acceso a la información en España.
Su figura transmite la imagen de un intelectual público. No limita su labor al ámbito universitario, sino que participa habitualmente en foros profesionales, medios de comunicación y espacios de debate social. En una época en la que la transparencia suele abordarse desde perspectivas predominantemente administrativas, Manuel insiste en su dimensión constitucional y democrática, vinculándola estrechamente a la libertad de expresión y al pluralismo informativo.